Todo inicia con un deseo,
El deseo de verte, de mirar tus ojos y ver tu hermosa mirada,
El deseo de oírte y escuchar tus dulces palabras,
El deseo de sentirte, en un abrazo y tus tiernas caricias,
El deseo de estar contigo y de esta forma ser feliz con tu compañía.
El deseo se hace fuerte cuando me entregas un momento de ti,
Y reconfortas mi alma cuando nuevamente estás aquí.
Todo se vuelve mágico con ese deseo,
Todo es mejor pensando en él.
Lo que yo deseo, es que seas feliz, que en tu corazón se guarde eternamente esa pasión por vivir,
Para que te brindes plenamente a las cosas buenas de la vida, para que siempre en tu ser tengas paz, amor, y mucha benevolencia.
Susurraré mi deseo más preciado, decirte un ¡Te quiero! Y que tu lo aceptes con esa sencillez que siempre te caracteriza.
El deseo no será completo, hasta que Dios recoja mi corazón y lleve mi alma junto a él, será entonces cuando mi deseo de morir, sea el vivir eternamente junto a la casa del señor.
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